25-09-2025
Así lo han destacado las distintas entidades participantes en la jornada final del proyecto rebizi
2025-09-25. Esta mañana se ha celebrado la jornada final del proyecto Rebizi en la que han participado representantes de diferentes entidades e instituciones. El evento, cuyo doble objetivo era compartir lecciones aprendidas entre diversos agentes y dar a conocer lo realizado, ha servido para abordar reflexiones y propuestas sobre el reto que supone la vivienda en las zonas rurales, un factor clave para hacer frente a la despoblación.
Dinamizar el parque de viviendas paradas es clave para afrontar el reto demográfico, así como, impulsar nuevas fórmulas más allá de la compraventa, como el alquiler por reforma o la vivienda colaborativa, entre otras. Rebizi, en ese sentido, ha logrado activar mecanismos y herramientas y establecer una hoja de ruta con actuaciones que permitan dar pasos a la hora de dibujar un nuevo escenario.
Re-bizi es un proyecto impulsado por los Ayuntamientos que conforman la Mancomunidad Andía (Guesálaz, Lezáun, Salinas de Oro y Yerri), que cuenta con la colaboración del Programa Innova, ámbito Rural, promovido por la Fundación Caja Navarra y Fundación «la Caixa». La Mancomunidad Andía agrupa a 35 poblaciones y a más de 2.350 habitantes y se concibe como un instrumento de colaboración entre los municipios que permite impulsar proyectos conjuntos.
El acto celebrado en Deierriko Ostatua de Arizala ha comenzado con las intervenciones de Juan Antonio Urra, presidente de la Mancomunidad de Andia, y alcalde del Valle de Guesálaz, y Fernando Urra, responsable de Comunicación Interna y Territorio del Programa Innova. Ambos han destacado que el tema de la vivienda, siendo complejo, es vital para los municipios rurales. Crear redes es una de las claves para afrontar un reto que incumbe a toda la sociedad.
La jornada ha continuado con una mesa redonda sobre las actuaciones y propuestas de futuro del Gobierno de Navarra. La representante de la Dirección General de Desarrollo Rural, Merche Rodrigo, ha incidido en la labor de los grupos de acción local. Desde las administraciones públicas es preciso identificar las problemáticas para adaptarse a las particularidades del medio rural. Rodrigo, en esa línea, ha recalcado la necesidad de elaborar leyes y programas específicos.
Garazi Pérez, técnica territorial Gu-Pirinioa-Somos Pirineo, ha presentado las iniciativas que a nivel de vivienda se están impulsando en la zona, entre ellas las dos viviendas colaborativas que se han puesto en marcha en los valles de Roncal y Salazar.
Por su parte, Javier Mugueta y Osane Pozueta del departamento de Vivienda de Nasuvinsa han detallado la estrategia de vivienda rural que se está llevando a cabo desde la entidad. Según han hecho saber, en este momento se está elaborando un diagnóstico para poder responder a una realidad tan prioritaria.
En la segunda de las mesas se han abordado las diferentes experiencias de entidades locales. En ella han participado Oihana Olaberria, alcaldesa de Arakil, Jon Fernández, coordinador del proyecto Tejiendo Caminos en la Sierra de Codés, Ioar Cabodevilla, de Orekari Estudio, y asistencia técnica del proyecto Cuidando el corazón de Cárcar, y Elena Cereceda, técnica de la Mancomunidad Andía y Cecilia Falo, asistencia técnica del proyecto Rebizi, y cofundadora de la asociación Re-viviendo de Aragón.
En esta mesa se ha puesto de manifiesto las dificultades de los ayuntamientos pequeños para ser proactivos en políticas de vivienda, para lo que es necesario la colaboración y coordinación entre los distintos agentes. Entre las problemáticas abordadas están las dificultades para elaborar los censos de viviendas vacías, las limitaciones a la hora de realizar rehabilitaciones por la falta de flexibilidad en las normativas, así como, la falta de información y coordinación. Todos los presentas han compartido la realidad de que los núcleos urbanos se están quedando vacíos debido a que existe más demanda para vivir en la periferia.
En la última de las mesas se ha tenido ocasión de conocer y aprender de experiencias y propuestas que se están realizando en diferentes territorios. Javier Martín, Gerente de la Asociación Tierras Sorianas del Cid, ha presentado los resultados del proyecto Habita Rural, que ha desarrollado herramientas que pueden ser de interés de los ayuntamientos navarros como el Ruinastro o el Programa de incentivos de locales al alquiler.
Mauge Cañada de Koobizitza ha presentado la vivienda colaborativa como una tercera vía, un modelo alternativo al modelo tradicional de compra o alquiler. Según sus palabras, esta forma de vida cuenta actualmente con muchas barreras burocráticas, ya que no existe un marco jurídico para desarrollar iniciativas de este tipo.
Conclusiones
Las jornadas han dejado en evidencia que facilitar el acceso a la vivienda en el medio rural es estratégico tanto para fijar población como para la repoblación. Se trata de un problema estructural que hay que tratar de manera integral. Esa es una de las reflexiones que han compartido todos los agentes que han participado en la jornada final del proyecto Rebizi.
Además, se ha puesto de manifiesto que las leyes de patrimonio se perciben como un obstáculo para la rehabilitación y los planes urbanísticos están desactualizados o poco adaptados a la realidad, dificultando la nueva vivienda.
Por otra parte, se observa un desajuste entre oferta y demanda: mientras predominan viviendas grandes para rehabilitar en los cascos urbanos, la población joven demanda opciones más asequibles, modernas y, preferentemente, en régimen de alquiler. La vivienda es el principal condicionante que han manifestado los y las jóvenes para quedarse en el territorio.
Proyecto Rebizi
El proyecto Rebizi se distingue por el uso de metodologías participativas e innovadoras, que buscan acompañar a las comunidades locales en la búsqueda de soluciones ajustadas a sus necesidades. Surge tras años de trabajo, en el que se han detectado las barreras sociales y culturales como una de las dificultades principales.
La Mancomunidad Andía ha hecho un balance muy positivo de las iniciativas llevadas a cabo a lo largo de este año, sobre todo porque han servido para activar un debate y una reflexión conjunta sobre este reto que incumbe y afecta especialmente a las zonas rurales. En ese sentido, las acciones realizadas han ayudado a concienciar a la población sobre la necesidad de revertir la situación para impulsar un cambio.
Entre las actuaciones llevadas a cabo, cabe destacar las oficinas abiertas, con las que se ha podido asesorar y atender 35 casuísticas, tanto para ofrecer información sobre temas burocráticos y ayudas, como para hacer labores de mediación, por ejemplo, en cuestiones de herencias. Se ha logrado mediar en tres acuerdos de viviendas de alquiler o compra. Además, se han mantenido doce reuniones presenciales con vecinas y vecinos y con representantes municipales, pueblo a pueblo.
La comunicación ha sido uno de los éxitos del proyecto, cuyo impacto ha sido muy positivo, ya que la información ha llegado a 3.364 personas a través de diferentes canales de comunicación.
La Mancomunidad Andía seguirá trabajando en el ámbito de la vivienda promoviendo fórmulas alternativas a la compra-venta tradicional, con el objetivo de reactivar viviendas vacías y facilitar su apertura a nuevas formas de uso.